viernes 15 de diciembre de 2006

Dolor & Enfermedad

Tiempo perdido frente a la autoridad despilfarrada de un jefe sin mayor respeto por la responsabilidad de un joven que deja de lado sus ilusiones para servir a intereses capitalistas de otros, “si yo fuera rico, bidu bidu bidu bidu”, si yo fuera rico obviamente estaría junto a ella sembrando felicidad.

Ya casi es medio día, veo demasiada frialdad en todos, monótono siento el mundo.

Señor, ¿usted crea todo esto? - pregunto con gran interés a un artesano anónimo - por supuesto joven amigo -responde con alegría-, en el arte de este artesano anónimo se puede ver la abstracción del artista, con qué delicadeza trabaja cada borde de naturaleza muerta, tan muerta que parece tener vida, si sólo cada obra de arte pudiera hablar, decirnos cual fue la razón de su nacimiento, el fondo de la inspiración, el alma del creador, el alma de la figura poseída de expresión ambigua, al igual que la creación del ser humano la figura requiere pasión e inspiración, requiere sentimiento y magia, ¡oh!, como extraño la magia de su silueta delineada por mi tacto.Llego a casa esperando el cariño de quienes me han visto crecer, pero que aún me ven como el pequeño del ayer, estoy seguro que en mí ese niño sigue vivo sólo por quienes están en casa, el día en que ya no estén junto a mi tengo decidido asesinar al niño que juega en cautiverio.

Comienza a llover, que perfección en el cielo, el sonido de cada gota parece resonar sobre mis hombros, casi como un masaje lento y suave me adormece, sobre los techos de aquellas casas precarias veo la tristeza de las miradas de mujeres incomprendidas por hombres descorazonados, los niños parecen no temer a sus futuros, juegan en la tierra con gran regocijo, creo que un día también estuve ahí, el esfuerzo de mi entorno me ha ayudado a crecer, espero que esos niños un día abran sus ojos cuenten con mejores oportunidades, el futuro es impredecible, pero cada uno tiene la responsabilidad de canalizar esto de manera negativa o positiva, de todas maneras la vida no es mas que un laberinto de opciones con oportunidades escondidas.

Gritos de disgusto se apoderan del hogar, discusiones que no llevan a mas que malos ratos, generalmente este tipo de eventos ocurre por alguna estupidez de menor importancia, ¿es realmente necesario?, creo que no, de todas maneras me ayuda a comprender que puede ser un gran error actuar de la misma forma, no todas las cosas malas llevan a otras cosas malas, por lo menos algo he aprendido en los últimos años de vida que llevo aquí… en realidad todos los años de mi vida.

Voy camino a “no sé dónde”, es muy bonito, en realidad manejo sin destino imaginando un hermoso lugar, ¿tan enloquecedora es la soledad?, es primera vez que vivo tan cruda pesadilla. El frío día contradictoriamente me abriga, se siente como vivir una historia de películas, el triste y abandonado joven vive su depresión en silencio, es extraño, me fijo en que lo cuadrado de mi existir me ha llevado a un estado de negentropia acelerado, todo parece estar prefijado, nada me saca de esto.

En este lugar he estado con ella, majestuosa vista al mar, la ciudad se ve tan pequeña y tan enorme el cielo que nos rodea. Gritar me hace bien, me libera de este peso desagradable, cuando digo ¡no me olvides! ¡vivo por ti!, me siento como conquistador medieval, más importante aún que las tierras, la tengo a ella, lejos pero cerca, a la vez mía, tan cerca de mi corazón como cerca de mis labios permaneces en aquellos días de interminable pasión.

En mis manos permanecen hojas de primavera mezcladas con otoño, parecen no haber pasado por un verano que las maltrate con su abrumante sol despiadado, de esta manera lágrimas caen en mis ropas, también cae el sollozo del niño encerrado en mí, el nudo de mi garganta desaparece al escuchar su voz, hola amor, no estaba llorando, sólo es un bostezo, consecuencia del difícil día que he tenido, siempre es mucho más que un gusto escuchar tu dulce voz, deseo que sea cerca de mí, espero que pronto puedas ver mis ojos, como brillan por tu amor, estoy seguro que me veré como un cachorro sediento de cariño.

De regreso en la habitación, intento viajar al mundo de las fantasías, pero me es imposible lograr tomar el tren al destino, sin objeción veo como pasan las horas, ¿tendrá algún defecto este reloj?, es imposible que ya deba comenzar un nuevo día sin pegar un ojo en toda la noche.

Llega nuevamente medio día, es increíble, no hay nada nuevo, todo parece un proceso lógico, totalmente mecánico, el algoritmo más enfermizo que pueda existir, no soporto más, creo que es hora de ir a casa, somnoliento y con hambre, creo que el malestar me consume tan rápidamente como yo haré que se consuma este cigarro.

Llegando a casa evito comer para así tener un sueño mas placentero, al subir las escaleras me encuentro con el desorden de la noche anterior… me duele la quijada, un mundo de dos dimensiones voy corriendo tan rápidamente que mis pies parecen no tocar el suelo, de hecho creo estar elevándome poco a poco gracias a estas alas, junto al molesto sol caen nubes por los cerros, abunda el rojo en la lava del violento volcán, abismo en el paisaje que da lugar a caminos ambiguos, el viento me mueve sin yo consentir su actuar, lo que más me sorprende es que tengo vello en exceso, ¡yo ya soy peludo por naturaleza!, esto es exagerado. Extravagante es el cactus que me da de beber, refrescante es su aliento inodoro que da ánimo. ¡No calles! - dice agresivamente -, me asusta, da vuelta atrás y camina la colina, perros ladran a lo lejos, la jauría está enfurecida por los trozos de carne de aquel hombre gordo caído, su vehiculo está destrozado, toman venganza por la indiferencia de su transitar por largas y solitarias carreteras sin ley, lo comprendo al ver a aquella mujer con sonrisa perversa y lágrimas de desesperación. Mujer ¿Por qué lloras? - pregunté -, ¡es que no logras captar nuestra protesta! - responde la trastornada fémina - la real naturaleza toma el control de lo que hemos destruido, tú no tienes idea de la colateralidad del actuar del hombre, inconcientemente contribuyes a la destrucción de cada lugar en que caminas, este mundo no te pertenece, ¡lárgate!.

Me ahogo, el dolor me azota, duelen las contracciones abdominales y torácicas, mi quijada reposa fríamente sobre el suelo, no tengo ni la menor idea de cómo he llegado hasta aquí, pues mi cuerpo permanece estirado en el piso de mi habitación, definitivamente el vómito añade asquerosidad al desorden ya antes establecido.

Mi entorno está limpio al fin, creo que estuve inconciente por una hora a lo menos, aquel tiempo lo tomaré como una siesta a pesar de carecer de confortación, de igual manera dormiré unas horas para sentir sus manos en mi rostro.

lunes 4 de diciembre de 2006

Día y Noche, ¿Sueños o Realidad?

Por las noches siento esta enorme angustia que me absorbe por completo, en silencio mantengo mi cuerpo sobre una silla que nada significa, sólo un abrazo artificial de curvas frías.

Luz tenue perturba esta mirada triste que mantengo en su ausencia, esperando que vuelva a mi lado tan pura como la deseo, con sinceridad en sus ojos, amor leal a mis labios, mis manos se atan en su cintura, comienzo a llorar, en un campo junto al mar el entorno parece no importar, pero todo es tan extraño, aves nadan y peces vuelan, la luna parece 20 veces mas grande, su sonrisa es ternura y mi llanto alegría junto a su rostro, es lo que me mantiene en éxtasis, incrédulo ante tanta hermosura.

¿Por qué siento este contraste de emociones?, es como un nudo en la garganta con sonrisa desbordada, el trago amargo junto al dulce de miel, no quiero distraerme… ¡está conmigo!, no necesito nada más, ¿para qué filosofar frente a ella, cuando puedo apreciar el brillo de su boca? Aquel brillo me llama mientras sus dedos se alzan a encontrar mis manos en un recorrido por las nubes que cubren aquellas montañas de azulados colores bajo el estrellado cielo.

Nuevamente me distraigo, ¿Por qué un vestido negro?, se ve preciosa, pero no la he visto con él anteriormente, mi deseo no puede crecer mas, pues es más grande que este mundo donde sólo estamos nosotros, la naturaleza grita en un acto ajeno a cualquier persona que no sea de este mundo, el verde de las hojas de aquel árbol plantado en las escaleras al cielo, o el pez que canta junto a aquella estrella dicen que esto es nuestro, nos pertenece.

Corre el río, mueve el viento y ya no dejo de pensar, siento profundamente la tristeza… Dios, déjame continuar el engaño, pues sólamente esto me entrega felicidad.


Un grito, sólamente un grito de desesperación incontenible, los sueños atrapan y llevan donde se quiere estar, pero al despertar es un golpe volver a la realidad.

¿Dónde estará?, en todo momento la llevo, es extraño vivir así, mi alma cae a pedazos en tristeza. Pierdo la percepción del tiempo y entrego lugar al lamento, creo que dormir me hará bien, dulces sueños a mi diosa, me siento eternamente suyo.

Tengo miedo, aún no se por qué, es extraño sentir miedo cuando estoy volando, frecuentemente es tranquilidad, sino tal vez indiferencia a la situación, pero esta vez necesito paz, aquel medicamento tal vez me hará bien.

Nada bueno en un mundo de fantasía creado por personas que buscan distraer nuestros sentidos, eso es lo que veo cuando enciendo el pequeño televisor que mantengo a lo lejos, es mejor mirar las estrellas circulares de mis paredes, son discos de reflejos tenues que muestran mi percepción de realidad.


¡¿Quién la persigue?, ¡Corre! ¡Corre! - grito desesperadamente -, ¡no dejes que te alcance!, ¡Dios mío!, - perplejo observo con cuidado - realmente es enorme, además ríe como una vieja malvada, es realmente ridícula su vestimenta, pues parece un arco iris, mas extraño aún sus ocho pies y color de cabello, realmente asqueroso, rostro pálido y enfermizo, orejas grandes y labios caídos, secreciones rodean su cara, además tiene un trasero enorme y extraño, casi como el de una araña. Se que está bien, no se que rumbo habrá escogido, yo camino lentamente por las calles vacías, como efecto mágico aparece mi buen amigo, me invita a un lugar de paz, ambientado por música, en mis manos permanece un instrumento que no me pertenece, con él consigo aquellas notas incoherentes que parecen adquirir sentido lentamente.


Al salir del auditorio frente a los aplausos de personas risueñas camino por calles de luz artificial, la zona urbana no ofrece tranquilidad, me encuentro con alguien que parece amigable, no se quien es, me ofrece secretamente traficar sus ilícitos, drogas y alcohol en las calles urbanas donde indefensas personas no saben qué tentaciones atraparán sus vidas, me niego rotundamente a sus peticiones, con lo cual obtengo múltiples cortes de navaja, me hieren, pero puedo continuar mi camino normalmente, solo duelen, no me tumban como imaginé que lo harían.

¿¡Que haces!? , ¿¡quién es él!?, lo veo y no lo creo, está en brazos ajenos ignorando mi presencia… Dios, es sólo un sueño, lo confirman mis propios ojos, ella no haría tal cosa.

Miro la línea en la pared, tomo el teléfono para escuchar su voz. Hola amor mío, ¿estás en casa?... que bien, me quitas el sueño, sólo fue una pesadilla, me alegra saber que estás bien, buenas noches mi hermosura, te amo como no imaginas, creo que ahora puedo estar tranquilo, buenas noches.

Cada cierto tiempo fijo la mirada en el reloj, el tiempo parece avanzar lentamente, no recuerdo nada, mis sueños no se manifiestan al despertar.

El pitido de el artefacto básico del escritorio indican que es hora de comenzar un nuevo día, al pasar del tiempo parece que es mas fácil aceptar que esta es mi realidad, el cruel frío azota mi cuerpo, no me molesta, pues indica que estaré tranquilo, ya que con el calor desespero.
...¿Es hora de despertar?